Micropagos, programas de afiliados y otros recursos para captar clientes y lograr beneficios, se vinculan estrechamente con la capacidad de aportar un valor añadido, algo único, confiable y de calidad.
Hace aproximadamente dos años y medio, y en Internet dos años y medio es como una vida en avances, cambios y volatilidad, una pequeña empresa lanzó un nuevo concepto de sitio web de auto ayuda con la inclusión de un sistema de micropagos para el acceso de los usuarios a determinadas áreas de contenido.
El portal en cuestión… era muy elegante en su diseño, tenía buenos link de referencia, competo específico y de buena trayectoria y, acumulaba en su primera fase entre 500 a 1000 visitas diarias que, sin duda para un proyecto nuevo, de emprendimiento propio, presupuesto Low Cost y limitados recursos de promoción, SEO y posicionamiento, era todo un logro.
Sin embargo, el portal tenía implantado un sistema de micropagos online. A través de un acuerdo de colaboración con reparto de beneficios con una empresa prestadora de servicios, se establecía una forma de “Donar” en base a lo que le hubiera aportado el contenido y una forma de pagar, por acceder a contenido protegido.
Hoy, tras más de 18 meses del lanzamiento de esta iniciativa es posible el determinar el por qué si bien se trataba de una buena idea el portal nunca fue un éxito en términos de ganancias y beneficios.
Si, el término micropago, no ha calado mucho en el sistema productivo y el modelo de negocio que regula la red. Pero... entonces por qué proliferan tanto los portales de Marketing de afiliados, ganar dinero, ganar dinero desde su casa… los micropagos, no obtienen el éxito esperado, son bunas opciones pero salvo que se dirijan a un target específico, como la descarga de música, programas, películas etc.… sin embargo, un sistema de micropagos sin valor añadido, no va a reportar éxito de inicio por qué… porque se está saltando el paso primario del compromiso y está yendo directamente al beneficio.
Esto reduce la competitividad, es decir la novedad, el valor añadido que pueda ofrecer el sitio, no puede conceder un beneficio equivalente.
La falta de unidad ha sido la excusa con la que se ha justificado la falta de éxito de este sistema en economías como las española, la razón es que no se produce el equilibrio entre el beneficio reportado y el coste pagado, situación que se produce por una falta de avance en el campo tecnológico, los prestadores de este servicio aún tienen que invertir demasiado en él para ofrecerlo, por lo que cobran elevadísimas comisiones para quien lo utiliza.
La solución radica por lo tanto en una doble vertiente:
No se debe utilizar el micropago cuando se presta un servicio de índole social, humana o formativa a nivel particular. Sin embargo, las empresas que prestan servicios de transmisión de bienes, descargas, música, cine, etc.… parten de una prestación de servicios sin más, rápida y sin demasiado nivel de compromiso por la masificación del área, por lo que los volúmenes se incrementan y, aquí – en lazando con la segunda vertiente- las comisiones que se pagan por la utilización de estos servicios, se transforman en marginales comparativamente con los resultados.
Los programas de afiliados por el contrario, comienzan al revés… dan la posibilidad de ofrecer un servicio que no cuesta nada y donde se obtienen de forma proporcional y nivelada, beneficios conjuntos.
El equilibrio óptimo entre el micropago y los programas de afiliados, deben ir siempre dirigidos a prestar un servicio de calidad, con valor añadido y consolidado… comprometido y confiable.